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dissabte, 31 d’octubre de 2015

PREGUNTEM DES DEL BLOG



Siguiendo con la sección que iniciamos el mes pasado, entrevistamos esta vez a nuestro nuevo Obispo.


P - Explíquenos, en primer lugar, como recibió, acogió y asimiló la llamada de Cristo: su vocación sacerdotal.

R - Ingresé en el Seminario a los doce años. Era acólito de la parroquia de mi pueblo y el Sr. Cura, muy preocupado por las vocaciones, invitó a tres niños a estudiar en el Seminario continuando su acompañamiento personal y su cercanía a las respectivas familias. En concreto mi familia se alegró mucho y rezó siempre por mi vocación que iba madurando al ritmo de mi crecimiento físico; cada año los formadores del Seminario se encargaban de orientar mi vida y me repetían la importancia de mi libertad y mi decisión.



P - Desde su ordenación en 1973, su posterior nombramiento como Obispo en 2005 (el primer Obispo europeo nombrado por Benedicto XVI) ha tenido numerosos cargos pastorales ¿Cómo se vive esa obediencia dentro de una Iglesia y una sociedad que ha cambiado tanto desde su ordenación?

R - Siempre desde la fidelidad y la obediencia al Señor. Siempre mostrada a través de la palabra de la Iglesia y huyendo de mis intereses o gustos personales. Es cierto que la sociedad ha cambiado mucho desde entonces pero eso significa que debo redoblar los esfuerzos por presentar con mayor autenticidad el mensaje de Jesucristo. Cuanto más lejano está nuestro mundo, aunque parezca en apariencia, de los designios de Dios, tanto más falta nuestro coraje y valentía para dar testimonio suyo. Ahora más que nunca. La Iglesia, la misma fundada por el Señor desde siempre, ha cambiado en algunas formas y métodos de evangelización pero es idéntica en sus contenidos y enseñanzas.



P - Mane Nobiscum Domine es su lema episcopal, como la carta apostólica de San Juan Pablo II ¿por qué lo eligió?

R - Es el título que escogió el Papa para uno de sus documentos sobre la Eucaristía. Es una frase evangélica que se puede transformar en súplica dirigida al Señor y puede resumir perfectamente la necesidad que tiene todo cristiano de la cercanía suya para orientarle, para acompañarle, para compartir. 



P - En breve se iniciará el año de la Misericordia, convocado por el Papa Francisco ¿Cómo podemos los fieles conseguir que el Amor de Cristo llene nuestros corazones? ¿Cómo evitar sentirse algunas veces como el hijo mayor en la parábola del hijo pródigo? ¿cómo tener el coraje de volver al Padre en la sociedad actual?

R - Con una actitud humilde. Con un reconocimiento expreso de la grandeza de Dios en la vida de la humanidad; con una aceptación ilimitada en la presencia del Señor en nuestras vidas sabiendo que su amor es el regalo que nos permite encontrar el sentido de nuestro quehacer y la felicidad de nuestro ser. Para evitar sentirse como el hijo mayor de la parábola hace falta recordar nuestra limitación y nuestros pecados. Volveremos siempre al Padre si reconocemos nuestra debilidad y vislumbramos que en Él está la plenitud, que nos posibilita empezar de nuevo nuestro camino de perfección.



P - Ya para terminar ¿qué podemos hacer desde nuestra Unidad Pastoral para ayudar a nuestro Obispo?

R - Rezando siempre por él. También cumpliendo los compromisos que, como bautizados, nos corresponde en beneficio de la Iglesia en general y de la Unidad Pastoral en particular.

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